LAPIDICINIA IESUÍTICA

La compañía de Jesús en la Biblioteca Palafoxiana

Jesús Joel Peña Espinosa

Prolegómeno

Elemento fundamental de nuestra vinculación con la cultura universal, es precisamente la herencia que la Compañía de Jesús dio a nuestro país. Desde el siglo xvi hasta el siglo xxi la acción ignaciana ha dejado impronta profunda en las formas de ser del mexicano, en sus distintas expresiones, en su variopinta sociedad y en la libertad para aprehender el mundo. Cuando fueron expulsados los padres jesuitas, los mejores libros de sus bibliotecas poblanas fueron llevados a la del Seminario Conciliar (ahora Biblioteca Palafoxiana), donde permanecen. Son numerosas las obras en la colección palafoxiana que llevan el ex libris de alguno de los colegios. La influencia de la Compañía en los estudios de la época novohispana es notoria y se refleja en muchos libros escritos por jesuitas, textos que formaban parte del material con el cual se educaba al clero secular de la diócesis de Tlaxcala-Puebla. Es fundamental que el lector tenga siempre presente que en este breve artículo se hace referencia exclusivamente a libros que descansan en los anaqueles de la Palafoxiana, escritos por los jesuitas o importantes para sus proyectos, dicho elenco no es exhaustivo sino representativo y solo ofrece un asomo a la riqueza de la insigne biblioteca.

 

Presencia en Puebla

La ciudad de Puebla dio cobijo a los seguidores de Loyola desde los años primigenios de su establecimiento en Nueva España. Los jesuitas pisaron la Angelópolis por primera vez en 1576 y dos años más tarde establecieron la primera casa de un total de cinco colegios que tuvieron en la ciudad de Los Ángeles. Apoyados por vecinos, clérigos y el obispo Diego Romano, iniciaron su quehacer con los colegios del Espíritu Santo y el de San Jerónimo. El siglo xvii vio nacer el de San Ildefonso y el de San Ignacio, y a mediados del siglo xviii, poco antes de la expulsión, entró en funciones un establecimiento bajo el nombre de San Francisco Xavier. Extrañados en 1767 de todos los reinos españoles, regresaron a Puebla el 18 de diciembre de 1819 para sufrir una nueva expulsión años después. En el siglo xix el colegio Pedro Spina, transformado poco después en el Sagrado Corazón de Jesús, fue el medio para la prosecución del proyecto. La historia contemporánea de Puebla registra al Instituto Oriente y la Universidad Iberoamericana como los continuadores de aquella obra. La aportación jesuita a Puebla y de ésta a la Compañía de Jesús, posee una rica dialéctica. La obra educativa en la historia de México es notabilísima, y aunque pareciera que sus años dorados están fincados en la etapa novohispana, hace falta estudiar los aportes a la formación de la conciencia mexicana durante el siglo xix, y aún es necesario valorar, en perspectiva histórica, los resultados de las instituciones jesuitas en la historia contemporánea de México.

 

Libros de la Compañía en un seminario creado por Palafox

Sobre el contenido y materias de los casi cincuenta mil libros que posee la biblioteca se ha dicho bastante y no repetiré lo que otros o quien esto escribe hemos señalado en diversos textos. Para el presente ensayo lo importante es hacer una llamada de atención sobre la presencia en la Biblioteca Palafoxiana de textos escritos por jesuitas o leídos con avidez en sus colegios, pretensión que no es una veleidad. Resulta harto conocida la escandalosa controversia entre los jesuitas de Puebla y el obispo Juan de Palafox, desde entonces hubo una sorda rivalidad entre los colegios de la Compañía con los colegios que constituían el Seminario Conciliar (San Juan, San Pedro y San Pablo). Incluso en la colección de la biblioteca existen impresos y manuscritos del prelado y de los jesuitas relativos a tan ruidosa controversia. En el pontificado de Francisco Fabián y Fuero hubo esfuerzos por desterrar todo viso de jesuitismo en la formación del clero, el prelado propuso un tomismo ortodoxo desde su punto de vista y encargó la guía espiritual de sus clérigos a los padres del Oratorio filipense. Considerando que la donación de Palafox (año de 1646), que no creación de la biblioteca como se ha insistido equivocadamente, y la remodelación de la «librería» en la época de Fabián (1773), son dos coyunturas esenciales en la historia de la biblioteca; es menester pensar que para este segundo momento ingresaron la mayoría de los libros que tienen la marca de fuego de los colegios jesuitas.

Después de la expulsión, el obispo Fabián y Fuero dio instrucciones para extraer de aquellas bibliotecas lo más rico y destacado de las colecciones; esa decisión fue mucho mejor que el fuego, sin duda, y con ello la vida intelectual jesuítica en Puebla contribuyó a enriquecer el principal monumento bibliográfico de México. En 1773 la Junta Subalterna de aplicaciones de los bienes ocupados de la Compañía de Jesús, instruyó al doctor Diego Quintero que separara los libros de doctrinas peligrosas jesuitas que estaban ya en el Colegio Tridentino de San Pedro y San Juan (Seminario Conciliar).

 

Testimonios del proyecto ignaciano

La misión y la espiritualidad de los hijos de San Ignacio coloca ante nuestros ojos un prisma del cual se traslucen los colores que han pintado a los procesos históricos del mundo donde han llegado los jesuitas, plasmando una visión universal, tanto como el proyecto de Ignacio de Loyola, y demostrando que la relación y diálogo con las diversas culturas fue posible como plan utópico en la historia y es posible como reto para los días actuales. Algunos autores con tino han dicho que la Compañía de Jesús fue la primera institución globalizadora de la época moderna. No se trata de una historia remota o de un proceso terminado, es manifiesta la trascendencia de la Compañía de Jesús en el mundo, en la realidad secular, mediante las representaciones, el mundo de lo simbólico, las aspiraciones intelectuales, los esfuerzos misioneros, las empresas educativas y los ardores del espíritu místico, con impacto sobre múltiples niveles de la vida del hombre y la construcción material de la sociedad. Recientemente la Compañía de Jesús ha conmemorado dos hitos fundamentales en su historia, la supresión y el restablecimiento. El siete de agosto de 1814, el papa Pío VII promulgó la bula Solicitudo omnium Ecclesiarum restableciendo con ello la Compañía de Jesús, que había sido disuelta el 21 de julio de 1773 por Clemente XIV.

Acerca de los orígenes, en primer lugar deben mencionarse las biografías sobre San Ignacio de Loyola y compilaciones de sus enseñanzas, además de los Ejercicios espirituales. De la pluma de Francisco Javier Fluviá su Vida de S. Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús; en el tenor hagiográfico la redactada por Juan Eusebio Nieremberg, una de las plumas jesuitas del siglo xvii más difundidas, el Apophtegmata sacra que explica sentencias y frases del fundador, destinando una para cada día del año, obra que obtuvo varias ediciones; sus cartas explicadas por comentadores en la Epistolae Sancti Ignatii, y de las múltiples ediciones de los Ejercicios sobresalen las comentadas por el afamado Luis de la Puente y por Paolo Segneri, jesuitas, el primero español y el segundo italiano, quienes escribieron en la primera mitad del siglo xvii textos influyentes en el ámbito de la espiritualidad.

También sobre el primer general sobresale por su carácter poblano El cielo venido a nuestras manos por las de Ignacio y su Compañía, un panegírico salido de la mano del canónigo magistral de la catedral angelopolitana Andrés de Arce y Miranda, predicado en la iglesia del Espíritu Santo el día de la fiesta de San Ignacio de Loyola del año 1751, durante la misa oficiada por el obispo auxiliar Anselmo Álvarez Abreu, quien posteriormente sería obispo de Oaxaca y conviene mencionar el Elogio que del santo fundador hizo Juan Bautista Díaz Pérez en la festividad propia celebrada en el colegio de San Ildefonso de la ciudad de México en 1816, después del restablecimiento de la Orden en los reinos españoles gracias a la confirmación de Fernando VII el año anterior.

En la antípoda del origen de la Compañía está la crisis y embates desde diversos poderes civiles y eclesiásticos que derivaron en el extrañamiento (conocido comúnmente como expulsión) de los jesuitas y la supresión de la Orden. Sobre este punto crítico en la historia occidental, el acervo palafoxiano posee varias obras impresas entre 1760 y 1775, cuyo objetivo fue crear una atmósfera antijesuita, particularmente cuando el reino de Portugal dispuso su expulsión. Entre ellas, Coleccion de varios papeles juntos en un volumen, para mayor comodidad de los Lectores Dase quenta de la falsedad, audacia, y fanatismo, tanto de los llamados Jesuitas, como de sus sequaces…, y Varios papeles em que se manifiestan asi los yerros de los Jesuitas como sus causadas penas impuestas por los parlamentos de Francia, ambas impresas en Lisboa; la Instruccion a los principes, sobre la politica de los padres Jesuitas, obra difundida en italiano, portugués y español; el libro El retrato de los jesuitas formado al natural por los mas sabios, y mas ilustres catholicos donde se acusa a los jesuitas de promover el regicidio, la Causa jesuitica de Portugal, publicada por la Real Gazeta de Madrid, donde se hace relación especialmente de lo sucedido en las misiones del Paraguay.

Se hallan algunas respuestas a esta propaganda, un ejemplo es la Apología de el Instituto de los Jesuitas, publicado por Cérutti a raíz de la expulsión en Francia. Destaco la Defensa de los padres jesuitas por los poblanos, publicado en 1820 en la imprenta angelopolitana de Pedro de la Rosa, por la relevancia que tuvo Puebla en la respuesta a la extinción de la Compañía decretada por el Congreso de las Cortes españolas en agosto de dicho año, su relación con el tema de la representación americana en las Cortes y el movimiento iturbidista que obtuvo la independencia. Como se observa, hay abundantes fuentes sobre la historia de los orígenes, crisis, extinciones y restablecimiento de la Orden.

 

La belleza de sus libros

Los grabados plasmados en portadas, letras capitulares, cenefas, viñetas, tablas, retratos y otras formas de ilustrar los libros son constantes en el acervo de la Palafoxiana, independientemente de su temática, procedencia e imprentas. Sin embargo, los libros escritos por miembros de la Compañía destacan por su profusión y belleza de imágenes; mérito de los artistas, grabadores e impresores, guiados por la voz de los jesuitas. La base de esa aprehensión del universo, de la naturaleza y la expresión de las pulsiones interiores radica en los Ejercicios espirituales. Permite una afinación paulatina de los sentidos corporales, como un acceso del espíritu a la contemplación en el camino de la perfección espiritual. Los fundamentos orientadores de la percepción de lo bello y su expresión plástica tienen fuente profunda en la espiritualidad jesuítica. Se percibe la influencia de la idea tomista, donde lo bello concierne puramente a la facultad del juicio racional y se observa por la proporción de los objetos: pulchrum respicit vim cogitativam. Quizá sean las obras de Kircher las que con más profusión, inteligencia y belleza fueron ilustradas entre los libros jesuíticos que conserva esta biblioteca.

 

Personajes y autores

Existen hagiografías de San Francisco Xavier y San Luis Gonzaga o de ilustres jesuitas como Francisco Suárez. Un aporte al método de la Teología Moral fue la casuística, de manera que están los diversos casos de conciencia escritos por teólogos de esta Orden. Entre los autores jesuitas sobresalientes hay obras de Pietro Sforza Pallavicino, especialmente su monumental Istoria del Concilio di Trento, publicada entre 1648 y 1652, que fue un clásico sobre el tema hasta muy avanzado el siglo xix. Pedro Murillo Velarde, un hombre que recorrió el mundo en el siglo xviii, desde España hasta Filipinas y de regreso a Roma pasó por India y África, es posible leerlo mediante varias ediciones de su Geographia historica, su Catecismo ó instruccion christiana, de sus largos años en Manila produjo la Historia de la provincia de Philipinas de la Compañia de Jesus; y hay algunos ejemplares del celebérrimo Cursus juris canonici Hispani et Indici, obra fundamental para la comprensión y estudio del Derecho indiano.

Una gran fortuna que la Palafoxiana conserve los bellísimos libros escritos en el siglo xvii por «el último hombre que lo sabía todo», Athanasius Kircher. De este eximio erudito y científico jesuita, están el Arca de Noé donde buscaba estudiar la naturaleza del mundo en relación con el antes y el después del diluvio universal, el Magneticum natvrae regnvm; su tratado acerca del sonido, el silencio y la música con el título Musurgia universalis sive Ars magna Consoni et Dissoni; el Mundus subterraneus donde explora el comportamiento de los volcanes; Sphinx mystagoga en la cual muestra su interés y conocimiento por las antiguas culturas orientales y su relación con el hermetismo y conocimiento del zoroastrismo; su estudio sobre la cultura y la lengua sinense China monumentis; el análisis de la región del Lacio y sus antigüedades Latium; Oedipus aegyptiacus dedicado a intentar una traducción de los jeroglíficos egipcios; Polygraphia nova et universalis ex combinatoria arte detecta en la cual analiza las diversas lenguas y propone un modelo de lenguaje y escritura universal; Principis christiani archetypon politicum, sive, Sapientia regnatrix; Ars magna lucis et umbrae, tratado sobre la luz, las sombras y la composición de relojes solares, Magnes sive De arte magnetica y la obra escrita en su honor Musaeum kircherianum. Este erudito jesuita mantuvo contacto con la Puebla de los Ángeles a través de sus hermanos de hábito Francisco Ximénez y Alexandro Fabián, radicados en esta ciudad, como lo ha demostrado Ignacio Osorio al estudiar la correspondencia entre ambos con Kircher, lo cual coloca a Puebla como uno de los puntos de entrada del pensamiento científico en el mundo novohispano; una de esas obras pasó por las manos del obispo Escobar y Llamas. Estos libros y la certeza del contacto científico entre los angelopolitanos y sus pares europeos es suficiente para calibrar la importancia que tiene la colección jesuítica en el acervo de la Palafoxiana como testimonio del quehacer científico en Puebla.

Otro destacado jesuita cuyos textos reposan en esta biblioteca es el portugués Antonio Vieira, además de algunas biografías sobre él, como la escrita por Andrés Barros. Están sus sermones y una copia manuscrita de la famosa Clavis prophetarum, texto emblemático sobre los textos del Antiguo Testamento. Aventuro la hipótesis de que este manuscrito se halla aquí gracias al obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, cuyo interés por las obras de Vieira está demostrado y fue el canal para poner en manos de Sor Juana Inés de la Cruz la obra del predicador lusitano. Entre los jesuitas novohispanos mencionaré solo dos: Francisco de Florencia, eminente autor de la segunda mitad del siglo xvii y Francisco Xavier Clavijero, hito del pensamiento novohispano del último tercio del siglo xviii. Ambos pasaron algún tiempo de su vida en el poblano Colegio del Espíritu Santo.

La personalidad y obra del padre Florencia ha sido objeto de investigaciones, solo añado que su relación con Puebla pasa por su cercana amistad con el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, al afecto se añadía una gran complicidad intelectual. Sin duda la obra hagiográfica Exemplar vida, y gloriosa muerte por Christo del fervoroso P. Luis de Medina y el Sermon a la festividad del bienaventurado San Luis Gonzaga que el jesuita predicó en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, que ostentan la marca de fuego del Colegio de San Juan, reposan en el acervo por mano de este prelado. Cabe añadir que La Narración de la maravillosa aparicion, que hizo el arcangel San Miguel a Diego Lazaro de S. Francisco, fue escrita y publicada en 1692 por el jesuita a instancia del mencionado obispo, rescatando la historia y tradición de uno de los santuarios más importantes del obispado Tlaxcala-Puebla. Se cuenta con el Menologio de los varones mas señalados en perfeccion religiosa de la provincia de la Compañia de Jesus de Nueva España, el cual pertenecía al Colegio de San Xavier, del mismo colegio procede el ejemplar de La estrella de el norte de Mexico, aparecida al rayar el dia de la luz Evangelica en este nuevo mundo, en la cumbre del cerro de Tepeyacac, en su edición de 1688. También de tema mariano, están La milagrosa invencion de un thesoro escondido en un campo… patente ya en el Santuario de los Remedios y el Zodiaco mariano, ambos con sello del Colegio del Espíritu Santo. Con el apoyo del alcalde ordinario Gabriel Carrillo de Aranda publicó el Sermon, que predicó… en la Santa Iglesia Cathedral de la ciudad de los Angeles, a la solemne festividad… de nuestro padre San Pedro, el cual predicó en 1680.

De Clavijero está la insigne Storia antica del Messico, en su edición impresa en Cesena y su obra póstuma Storia della California, impresa en Venecia el año de 1789. Además de la Historia antigua de México hay una edición mexicana del impresor británico Ackermann publicada en 1826.

 

Las misiones

La labor misionera de la Compañía le viene de su naturaleza cristiana y el contexto histórico de su nacimiento. La primera acción ocurrió en el Viejo Mundo, donde desplegaron sus afanes por recuperar los territorios que habían optado por las confesiones protestantes. Siguieron las rutas de la expansión europea incorporándose, con sus propios fines, a esa estructura mundo-europea, mirando e intentando explicar al «otro» del cual habían escuchado pero cuya realidad rebasaba su imaginación. La atención de los jesuitas no solo estuvo en los criollos, también los indios y los negros fueron objeto de su catequesis. Entre las obras de su experiencia misionera se pueden mencionar Cartas edificantes, y curiosas, escritas de las missiones estrangeras por algunos missioneros de la Compañia de Jesus; sobre reducciones en el Paraguay Relacion historial de las missiones de los indios, que llaman chiquitos, cuyo autor fue Juan Patricio Fernández e Historia de la Compañía de Jesus en la provincia del Paraguay, de la pluma de Pedro Lozano; y la Historiarum indicarum de Juan Pedro Maffejo.

Uno de los temas más caros para la Compañía fue la frustrada evangelización de China y varias regiones del Lejano Oriente, donde bajo la iniciativa de Mateo Ricci desarrollaron una estrategia pastoral de integración con aspectos de la tradición confuciana, lo que desembocó en la controversia por los llamados ritos chinos. Sobre la misión en Asia, la biblioteca posee, Informatio antiquissima de praxi missionariorum sinensium Societatis Jesu circa ritus sinenses data in China, el texto apologético Defensa de los nuevos christianos, y missioneros de la China, Japon, y Indias: contra dos libros intitulados, La practica moral de los Jesuitas, ya que precisamente fueron criticados por la referida estrategia, controversia en la cual se incluyó Palafox acusando a los jesuitas casi de herejía, esta acusación fue empleada un siglo más tarde cuando las monarquías europeas comenzaron a expulsar a los jesuitas. Compendio de lo sucedido en el Japon desde fundacion de aquella christiandad y relacion de los martires que padecieron estos años de 1629 y 1630, este tipo de libros representaban los esfuerzos de las Órdenes religiosas por defender y legitimar su labor misionera en Asia; en este tenor, Cartas que los padres y hermanos de la Compañia de Jesus, que andan en los reynos de Japon escrivieron a los de la misma Compañia, obra en una temprana edición de 1575. Estas crónicas rescatan aquella estrategia evangelizadora que buscaba la imbricación entre fe y ciencia, elementos que en conjunción pueden aportar al diálogo cultural en el mundo contemporáneo.

Además de reseñar las hazañas de los religiosos, la misión produjo múltiples obras que permiten conocer, desde el filtro jesuita, esos mundos. El Compendio del arte de la lengua mexicana de Horacio Carochi, quizá fue el instrumento más empleado por los ignacianos para su trabajo pastoral entre los pueblos nahuas, texto preparado por el padre Ignacio de Paredes, quien también realizó la traducción al náhuatl del más famoso de los instrumentos catequéticos en el orbe hispánico, el Catecismo del también jesuita, Jerónimo de Ripalda. La versión nahua de Paredes, bajo el título de Catecismo mexicano, que contiene toda la doctrina christiana con todas sus declaraciones, incluía una doctrina breve y consejos útiles para los ministros.

 

Jesuitas desde la Angelópolis

Como aporte al conocimiento de la influencia jesuítica en Puebla y su expresión en los libros de la Biblioteca Palafoxiana señalo obras existentes en ésta, cuya identificación radicó en los siguientes criterios: redactadas en la Puebla de los Ángeles; textos escritos por jesuitas mientras vivían en alguno de sus colegios aunque los hayan publicado en otra ciudad del orbe hispánico o fuera de éste, especialmente libros de jesuitas naturales de la Angelópolis aunque parte de su actividad se haya desarrollado en otros lugares.

Pedro de Morales fue uno de los más destacados en el siglo xvi y principios del siguiente, participó en el Tercer Concilio Provincial Mexicano, dirigió el Colegio del Espíritu Santo, obsequió un valioso lote de reliquias a la ciudad entregadas en fastuosa ceremonia pública, además de haber sido amigo del obispo de Tlaxcala-Puebla, Diego Romano. La biblioteca posee un ejemplar de su obra teológica In caput primum Mathei de Christo Domino…, publicado en Lyon el año de 1614, además la edición parisiense de 1869.

Hijo de la Puebla, el padre Juan de Burgos sacó en Madrid los Discursos historiales panegyricos de las glorias de la Serenissima Reyna de los Angeles en su sagrada casa de Loreto, cuyos datos sobre las dimensiones de la considerada «casa de Nazareth» fueron base para la réplica que aún se conserva en el Fuerte de Loreto de la ciudad de Puebla. También de tema mariano, Jerónimo Pérez de Nueros sacó en 1678 su Lapidicinia sacra… Dei Mater in gloria splendoribus, escrita en Puebla y publicada en Lyon.

Hagiografías y sermones existen varios. Tomás de Escalante hizo la Breve noticia de la vida exemplar y dichosa muerte del venerable padre Batholome Castaño; Juan Antonio de Mora sobre la monja jerónima del monasterio mexicano de San Lorenzo, María Inés de los Dolores, con el título Espejo crystalino de paciencia y viva imagen de Christo crucificado…; y otro sobre su hermano de hábito Juan Nicolás, Vida y virtudes heroycas de el exemplar, y fervoroso hermano Juan Nicolas. El padre Mateo de la Cruz sacó el Sermon de la gloriosa Santa Catalina de Sena que predicó en el monasterio angelopolitano advocado a dicha santa durante su fiesta en 1668. Natural de la ciudad de Los Ángeles, Juan Martínez de la Parra que gozó de gran reputación como predicador durante el último tercio del siglo xvii y que fuese convocado a la capital del virreinato por el arzobispo Aguiar y Seijas para predicar en la Casa Profesa, reunió esas pláticas en su Luz de verdades católicas y explicación de la doctrina cristiana, de la cual esta biblioteca tiene varios ejemplares, desde la publicada en 1699 hasta la edición aumentada de 1793 que perteneció al obispo poblano Francisco Pablo Vázquez. En sus versiones primeras, se conservan su Sermon panegirico elogio sacro de San Eligio y el Sermon panegyrico a las virtudes y milagros de… San Francisco Xavier.

Joaquín Antonio de Villalobos, igualmente oriundo de esta ciudad que fue prefecto de la Congregación de Nuestra Señora del Pópulo en el Colegio del Espíritu Santo, así como afecto con los obispos poblanos Benito Crespo y Juan Antonio de Lardízabal, escribió en el primer tercio del siglo xviii obras de formación espiritual y sermones. Su Relox de sombras es una meditación profunda escrita para el Viernes Santo sobre la agonía de Jesucristo en la cruz. En honor al maestrescuela poblano Miguel Nieto de Almirón publicó el Honroso obelisco, cuyo contenido enseña las virtudes de todo buen sacerdote; otro prebendado angelopolitano fue objeto de su homilética, el maestrescuela Antonio de Jaúregui Bárcena a quien se le hizo una función exequial en el colegio del Espíritu Santo. Está también el sermón que pronunció en el monasterio de la Santísima Trinidad en Puebla.

Igualmente angelopolitano, el padre Nicolás de Segura fue un prominente teólogo y predicador de la primera mitad del siglo xviii con notable influencia del lusitano Vieira. Se conserva su Tractatus de contractibus in genere, et testamentis, publicado en Salamanca, su escrito dedicado a sus hermanos de hábito Exhortaciones domesticas a la perfeccion de su instituto, dichas a los Reverendos Padres y hermanos de la Compañia de Jesus, así como las colectáneas de sus sermones, una dedicada a los santos y otra a la Virgen María, ambas publicadas en Madrid en 1729. Permanece un texto que le dio renombre en su Orden, Defensa canonica por las provincias de la Compañia de Jesus, de la Nueva-España, y Philipinas sobre las censuras impuestas, que reagravadas à sus religiosos, y à todos los que comunicàran, por los juezes hacedores de rentas decimales de la Santa Metropolitana Iglesia de Mexico, el título exhibe la materia.

Otros autores nacidos en Puebla, Antonio de Siria quien viajó a Guatemala y allá hizo la Vida admirable y prodigiosas virtudes de la V. Sierva de Dios D. Anna Guerra de Jesus y el padre Juan de Robles, quien estando en el colegio de Querétaro recitó la Oracion funebre elogio sepulcral en el anniversario de la muy Ilustre Señora, Venerable Madre Antonia de San Jacinto, monja clarisa de aquella ciudad; y un sermón dedicado a la Virgen de Guadalupe que predicó el 12 de diciembre de 1681 en su templo queretano.

 

El compromiso hodierno

Peter-Hans Kolvenbach, quien fue prepósito de la Compañía de Jesús, dijo en 2006 que los jesuitas han estado siempre en las encrucijadas donde se han debatido problemas que no siempre tienen una respuesta nítida, por lo que continuaba siendo su reto dentro del mundo actual actuar ante fenómenos como la globalización, el diálogo cultural o el relativismo. Es indudable que la cantera jesuítica es rica en material para construir nuevos puentes y edificios de cultura. En décadas venideras surgirán los textos que den cuenta del ascenso a la sede petrina del primer jesuita y los efectos sobre la Iglesia católica y el mundo. Este sucinto repaso de la riqueza que posee la Biblioteca Palafoxiana en materia jesuítica invita a estudiar esas obras para comprender mejor los pasos y acciones de una institución que ha resistido fuertes embates y se revisita críticamente para mantener su diálogo con el mundo.

Puntos de venta