Nota sobre el acervo Palafoxiano

Juan Fernández del Campo Espinoza

De acuerdo con los criterios modernos de catalogación, los libros de la biblioteca son: incunables (siglo xv), renacentistas (siglo xvi), barrocos (siglo xvii), neoclásicos (siglo xviii) e ilustrados (siglos xix). En la biblioteca se considera a un libro antiguo a aquel que fue elaborado manualmente, ya sea manuscrito o impreso. En 1773 la biblioteca fue separada en temáticas siguiendo un criterio del siglo xviii; el visitante puede leer, en la parte superior de los libreros, oratoria sagrada, oratoria profana, autores clásicos y poetas, en la parte superior: teología, historias sagrada y universal, geografía e historia natural, historia biográfica, matemáticas, gramáticas, diccionarios, etc.

La gran mayoría de los libros están escritos en latín, español, francés e italiano. A mediados del siglo xx, el erudito Hugo Leicht junto con el director Gregorio de Gante, organizaron un catálogo de los libros de la biblioteca, trabajo que está a disposición de investigadores hoy en día. Pero este catálogo no es lo suficientemente útil, pues lo único que se puede buscar es el libro por título.

Los libros en la Palafoxiana forman ediciones valiosas que expresan exactamente el pensamiento de Nueva España y su espíritu. Por ejemplo, en esta biblioteca existe un ejemplar de la Biblia Regia, publicada por Cristóbal Plantino en el siglo xvi. También posee grandes libros de historia eclesiástica de autores como César Baronio, Juan de Grijalva, Agustín de Betancourt, Francisco Javier Clavijero y José de Acosta. En Teología Dogmática posee la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino, obras de San Buenaventura y Francisco Javier Alegre. En Patrística posee La Ciudad de Dios de San Agustín, publicada en 1475. Del mismo modo posee la espléndida edición del Tercer Concilio Mexicano, celebrado en 1585, preparada por Juan Ruiz en 1622. Hay libros de oratoria sagrada escritos por Bousset, Lacordaire, Peregrinus y Voragine. Los libros de geografía incluyen obras de Abraham Ortelius, Blaeu, Apiano y Mercator. Sobresalen en el acervo joyas bibliográficas como el incunable Libro de las Crónicas, los libros escritos por Atanasio Kircher y otros destacados jesuitas americanos, así como importantes libros por ser las fuentes originales de arquitectura y arqueología, por mencionar solo algunas de las colecciones.

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