Avatares y apariciones del Superreal

Reynaldo Jiménez

La extrañeza sintáctica de determinados tratamientos, se entremezcla aquí con la refinada crudeza de otros. El contraste no debiera impedirnos comprender, una vez más, aquella inagotable 

incisión de Edgar Bayley, retomada por Néstor Sánchez: nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada

 

Si hemos asumido este verso como contraconsigna o impulsor utópico de incitación a la aventura inagotable de la percatación, amplitud de miras a que la experiencia poética —haya o no genérico poema— remite, exige, deviene un elemento propulsor de la constante relectura. Revisión de la denominada tradición poética que, a estas alturas, no podría ceñirse a ningún deseo endógeno de establecer una línea principal, un estilo de acción que prevalezca por sobre los demás. En cambio, interesa desplegar una multiplicidad de voces, formas verbalescentes cuyo tono implique una variable respecto a ese trillado “idioma de los argentinos” —que tanto fungió como reducidor localista de cabezas— en trato abierto con herramientas y recursos de incontables tradiciones concurrentes, por ende móviles en su emergencia. Disimilitud que provee, creemos, ciertas llaves expresivas para sendas aperturas de la percepción.1 

1 Ello no obsta para que ciertas colocaciones del habla puedan captarse, a primera señal, en muchas de estas escrituras, como en esas pilchas de loquero de Fijman, sólo por destacar un ejemplo saltante. 

Si esta muestra inicia con el tríptico configurado por Xul Solar,2 Jacobo Fijman y Oliverio Girondo3, módulo que hemos titulado, consecuentemente, “Lo irreductible”, se debe a que en estos nombres e inscripciones, emblemáticos de una actitud exploratoria, encontramos no sólo aquella intensidad de la imagen que circula entre andariveles —hasta lo irreparable, incluso— tan cara al superreal, sino sucesivas eclosiones de un humor generalmente negro, y una ternura o inocencia indesligables de la indagación del sensorio y ese otro inteligir que corresponde a la gestación de una lengua poética, esto es, la conectiva de un alma sintáctica, la cual ofrece tanto de singular e íntimo como de plural y colectivo. Asunto, pues, de potencias curativas, no será casual que estos autores también hayan sido notables 

artistas visuales. Lo corporante de la escritura acompaña la voluntad de imantaciones visuales a la vez que se produce una impregnación reveladora en la sintaxis. 

Los pocos textiles que se conocen de Xul, escritos en trance neocriollo —visiones interdimensionales en sentido místico— participan del sentimiento yántrico que anima los miniados inagotables de su pintura excepcional, la cual en ocasiones puede ser aprehendida también como poesía visual y en la que no son infrecuentes los signos alfabéticos ni la remisión jeroglífica o pictogramática. Los manuscritos de Fijman,4 por su parte, no se escinden de esos urgentes autorretratos de perfil que pintó, a la par que siguió escribiendo, indistintamente, durante décadas, sobre soportes irrisorios, con materiales precarios y en pequeño formato, en el Hospital Borda para enfermos mentales. Girondo, asimismo, fue un acuarelista de valía que no solo ilustró sus primeros libros sino que mantuvo vivo interés por las artes visuales: Interlunio de 1937 fue ilustrado por Lino Enea Spilimbergo, mientras que Pintura moderna resume su experiencia de espectador de primera mano de artistas contemporáneos, así como llegó a reunir una digna colección de piezas de arte precolombino.5 

Estuvieron ligados Girondo y Fijman al ultraísmo, cuya publicación más visible fue el periódico Martín Fierro (su manifiesto, publicado en el número 4, en mayo de 1924, y que inicia con la frase: “Frente a la impermeabilidad hipopotámica del público...”, fue redactado por el propio Girondo; la publicación contó con el aporte gráfico, con impronta del precolombino —asimismo presente en Xul—, del también poeta-pintor Lyzandro Z. D. Galtier,6 quien luego recolectaría, durante sus visitas al hospicio, manuscritos y pinturas de Fijman).7 Hasta por razones de estricta contemporaneidad —el Primer Manifiesto Surrealista de Breton es del mismo 1924— de ninguno de ellos podría afirmarse que fue surrealista. Sin embargo, el vínculo entre Girondo y Aldo Pellegrini y Enrique Molina entre otros,8 no solo plenificó una red amical, sino que rindió frutos concretos como la revista Letra y línea, con apoyo económico del autor de En la masmédula.9 

El siguiente módulo, “Desnuda en la risa”, corresponde a extractos (sin distinguir entre “textos poéticos” y “manifiestos”) de los dos números publicados en 1928 y 1930 de lo que fuera la primera y por muchísimo tiempo única revista surrealista americana: Que (cuyo énfasis inclusivo de la opacidad semántica se escribe, vale recalcar, sin acento). Ahí, algunos estudiantes de medicina —como poco antes Breton— que sólo reconocerán estar interesados entre sus contemporáneos locales en Macedonio Fernández y Girondo, encabezados por Pellegrini y Piterbarg, constituyeron una cofradía insólita en su medio. Mediante esa —acaso secretísima— publicación, producían textos automáticos originales, sin referencias explícitas al movimiento francés, con multiplicación de personas vía el seudónimo. 

Pellegrini, el gran impulsor de las surrealidades de toda suerte10 será, solo, o en diversas combinaciones interpersonales, factótum si no colaborador activo de varias otras revistas (y proyectos editoriales concomitantes) a lo largo del siglo. Además de Que y Letra y línea: Ciclo11 y A partir de cero.12 Agitador cultural, como desde otros ángulos su contemporáneo, el peruano Emilio Adolfo Westphalen, quizá la única figura que le resultaría comparable en más de un sentido,13 Pellegrini se dedicó a la promoción de la diversidad superreal, no siempre encajando en los parámetros exclusivos de una formulación estética. La vigencia de su prosa crítico-ensayística lo corrobora. 

En el tercer módulo, “Los practicantes de la duda”, se consigna la segunda generación “propiamente surrealista” e incluye, además del mencionado Molina (autor de la novela-poema Una sombra donde sueña Camila O’Gorman, 1973, asociado en proyectos editoriales con André Coyné —conexión a su vez con Moro, Westphalen—, conspicuo visitante de perúes y brasiles, interlocutor del boliviano Jaime Sáenz, etc.), también al núcleo integrado por Francisco Madariaga,14 Juan Antonio Vasco15 y Carlos Latorre;16 y, rondando, el recientemente fallecido Julio Llinás (que dirigió la revista Boa),17 y Juan José Ceselli.18 

En algunos aparece, internalizada en fulgurantes figuraciones, la incógnita americana, ya sea a través del viaje o la referencia dilecta a lugares revisitados por la memoria, el ensueño y el trance inspirado(r), no necesariamente en aras de la escritura automática pero sí de la libérrima asociación imaginante. En todos prevalece la consumación de la sensualidad terrestre, que en Molina aparece, en toda su ambigüedad como la amenaza tantálica del mundo, aunque cobra, según cada entonación particular, visos de efusión celebratoria como de crítica —“poética y antipoética” se confiesa a sí misma la revista A partir de cero— a la mentalidad dominante. 

El cuarto módulo, “A la intemperie”, cercano al anterior en cuanto involucra autores de la misma generación, reúne por un lado una diversidad signada por la convergencia entre neorrománticos (algunos como Olga Orozco19 y Alfonso Sola González20 —o Molina—, en sus inicios pasaron por el grupo Canto)21 y lectores de Lautréamont y Rimbaud, más un espectro tan movedizo que permite incluir a un outsider como Jorge Enrique Ramponi,22 así como toda una veta de voces, algunas voluntariamente susurradas, si no soterradas, en que el poema incursiona por el detalle inesperado, la inclusión de elementos referenciales que no disciernen ya entre lugares mensurables por la descripción imagística y paisajes mentales —y en ello, por lo menos, aliados 

al precedente surreal. Aparentemente adverso al surrealismo y sin embargo partícipe contextual de un clima, en las décadas de 1940 y 1950 surge el invencionismo (cuyo cultor esencial es Bayley) ligado a la noción de Arte Concreto 

(o no-figurativo), que en las artes visuales tiene como máximo exponente al movimiento Madí (entre otros, Carmelo Arden Quin23 y Gyula Kosice,24 quienes también escribieron textiles de inclasificable fervor poemático)25. 

En esta sección incluimos uno de los poemas publicados en forma póstuma en la revista Cero26 del pintor, argentino de origen español, Juan Battle Planas, referente, a su vez, de toda una generación.27 Relativamente cerca, Osvaldo Svanascini, también editor y difusor de arte oriental28 o Miguel Ángel Speroni con la prosa ambigua y de neto humor desconcertante de La tarántula (1948);29 también Raúl Gustavo Aguirre,30 director de la emblemática revista Poesía Buenos Aires31 y un poema de Fredi Guthmann: como todos los suyos, escrito originalmente en francés.32 

Alejandra Pizarnik33 y Miguel Ángel Bustos34 abren el siguiente y no menos heterogéneo módulo: “El fondo que vuelve”, junto a Tilo Wenner35 o Federico Gorbea, autor de textos de una concisión difícilmente adjudicable a cualquier estilismo surrealista y sin embargo cargados de una potencia simbólica particular.36 Así, también, el minimalismo de Federica Rosenfeld,37 la razón desmesurada en Carmen Bruna38 o la lírica neorromántica de Romilio Ribero,39 la fuerza erótica en Celia Gourinski,40 los textos lírico-manifestarios de Juan Andralis (que participó en la última hornada del movimiento surrealista en París, coincidiendo allí, por ejemplo, con Roberto Matta y Wifredo Lam),41 la impronta hermética en Eduardo A. Azcuy.42 También incluimos a Juan Carlos Bustriazo Ortiz,43 cuya filigrana verbalescente arraiga los más personales arrastres connotativos, y a Héctor Viel Temperley,44 representado aquí en la etapa poco difundida de su Legión extranjera; y un poema de Mario Satz.45 

Sigue el módulo “El instrumento finalmente desmesurado”, centrado en algunos prosadores de impregnación beat, aunque nunca de manera lineal o unívoca, en que, a su vez, reverberan los influjos pararreales. Néstor Sánchez,46 quien tiene a Daumal y Tzara entre sus referentes pero también a Ginsberg y a Castaneda, y que produjo una de las obras novelísticas más radicales, fue publicado en las páginas de la revista Opium,47 uno de cuyos editores fue Ruy Rodríguez, otro incluido aquí, y donde colaboraron algunos de los surrealistas de la generación anterior. Horacio “Pepe” Romeu48 y Héctor Libertella49 representan a su vez el desenfado de una incipiente psicodelia con arrastre beatnik –el segundo con un textil sobre las performances neodadaístas, si se quiere, de Jorge Bonino50 y Alberto Greco:51 figuras ambas de una constelación, la de los años 60 en adelante, tan insólita como trágica, donde también situamos inevitablemente la dura, incorrectísima prosa del inhallable y seguramente por muchos años impublicable textil de Marcelo Fox, verdadero maldito en la vena disruptiva de Lautreámont, con su Invitación a la masacre.52 

Culminando este patchwork, el módulo “La orilla desatada” incluye autores de una segunda generación donde convergen la impronta beatnik y la lautreamontana-rimbaudiana-artaudiana, como sucede en la obra de Víctor Redondo53 pero también en la letrística del músico Luis Alberto Spinetta,54 pasando por las pluralidades de la psicodelia, movimiento en que no puede dejar de palparse la presencia precursora del surreal y su supervivencia en nuevas formas de expresión y que afectó especialmente la letrística de la primera hornada del rock rioplatense. Tomamos aquí una letra de canción de Spinetta, grabada durante el periodo de su banda Invisible, activa entre 1974 y 1976. El retorno de elementos neorrománticos y parasurreales, aunque con mezclas personales, evidentemente, se hace palpable en las piezas de Liliana Ponce55 y Alejandro Calabrese,56 dos voces intensas y marcantes.57 Y un desprendimiento más: la potencia de claroscuro del neobarroco Néstor Perlongher —admirador confeso de Girondo, Madariaga y Molina, pero también de Sánchez— quien actualizó, a su maniera, estas herencias o inherencias en inesperada combinatoria.58 

Y es que lo beat, la psicodelia y el neobarroco podrían ser tomados, con el aire libertario del espíritu surreal, como eslabones de una continuidad en eso discontinuo implicante desde la imagen irreductible, que se entrevé, que se deja entrever, atisbar, ante los ojos de la intuición más salvaje, la aparición en sí. Por esto hacemos coincidir, por ejemplo, sin sensación de forzamiento, a surrealistas e invencionistas, aparentes adversarios según la pauta del recuento: aquéllos desencadenan la capacidad asociativa mientras que éstos construyen el signo minucioso, pero ambos arriban a esa presencia nominal que es apertura hacia lo otro. 

Imagen verbalescente que no cierra, o forma del nombrar que remite a incapturables resonancias; propicias, por suerte, a la transmutación de los actuales —y solo actuales— confinamientos en la unidimensión condicional; condensada a la vez que expandida, tan abierta cuan interior: la visión.

2  Alejandro Schulz Solari nació en San Fernando, Buenos Aires, en 1887, y falleció en Tigre en 1963. Se lo consigna “pintor, escultor, músico, astrólogo, esoterista, inventor y lingüista”, “conocedor de aproximadamente veinte idiomas” y creador de dos lenguas: la panlengua y el neocriollo; inventor del panajedrez “y un teclado de tres filas de teclas con colores y relieves con una escala musical de seis notas”. Interlocutor de los martinfierristas, durante su juventud vivió en Europa y expuso en Milán en 1920 y en París en 1924. Su obra, promovida desde un inicio por Borges, quien lo admiraba, recibe creciente reconocimiento desde hace al menos dos décadas.

3  Girondo, a quien un oscuro comentarista llamara “el Peter Pan de la poesía argentina”, y, para peor, en los tiempos en que aquél destilaba nada menos que En la masmédula, libro marcante si los hay, había nacido en Buenos Aires en 1891 y habrá de fallecer en 1967. Fue a su modo, entre el dandy y el trickster, un agitador cultural que supo imprimirle a su escritura de riguroso furor la fuerza de su entusiasmo. Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932), Plenilunio (1937), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946) y En la masmédula (1953), además de los artículos de Nuestra actitud ante el desastre (1940).

4  Jacobo Fijman nació en Urif, Besarabia, actual Moldavia, en 1898, y llegó con su familia, de origen judío, a la Argentina en 1902, instalándose en la provincia de Río Negro, donde el padre trabajaba en las vías férreas; en 1907 se mudaron a Lobos, donde Jacobo transitaría su escolaridad. Se separó de su familia en 1917 para instalarse en la capital. Estudió filosofía antigua, griego y latín; trabajó brevemente como profesor en un liceo de señoritas hasta su primera crisis mental en 1921, desatada a raíz de una detención de la policía en que es brutalmente interrogado y recluido en la cárcel de Villa Devoto, pasando luego al Hospicio de las Mercedes, en pleno delirio, donde fue sometido a sus primeros electroshocks. Seis meses después, dado de alta, sin trabajo ni hogar, comenzó a vagabundear por la Argentina y aparentemente Paraguay como músico callejero, tocando el violín; época también de sus primeros poemas. En el Chaco trabajó como peón rural. Integró el grupo Martín Fierro. Su primer libro fue Molino rojo (1926). Fue periodista, llegando a tener una columna de arte para el diario Crítica, donde también trabajaba Pichon Rivière. En 1927-8 viajó a Europa junto con Antonio Vallejo, ayudado, al parecer, por Girondo, donde conoce a los surrealistas, incluyendo a Artaud (“Estuvimos a punto de pelearnos. Yo me identificaba con Dios y Artaud con el diablo”). Se convirtió también al catolicismo en 1930, siendo bautizado. Su segundo libro, Estrella de la mañana (1931), aparecido durante la dictadura de Uriburu, sigue el registro místico. Fijman vuelve a quedar en la indigencia, retornando a su oficio de músico callejero, y aunque algunos de sus poemas se publican en 1933 en La Nación, dibuja, lee y estudia a los escolásticos en la Biblioteca Nacional hasta que en 1942 se le prohíbe la entrada por razones de antisemitismo. Volvió a ser detenido por la policía ese año y se produce su internación definitiva en el hospital psiquiátrico. Fallece en 1970. Sus dos libros han sido reeditados varias veces, a los que se han añadido Romance del vértigo perfecto (Descierto, Bs. As., 2012) y Metapoemas (Kalos, Bs. As., 2015) ambos con poemas inéditos. 

5  Para más información sobre el vínculo entre Girondo, el precolombino, la etnología e inclusive el chamanismo —a través del contacto directo con Alfred Métraux, quien triangulara sus indagaciones entre Haití, Bahía y Tucumán— y así como también, y de manera envolvente, sobre el proceso del surrealismo en la Argentina, sobre todo a partir de sus escrituras, no dejar de consultar ese bellísimo tratado que es Gauchillaje entre demonios, de Enrique Flores, Universidad Autónoma de México, 2015: en especial su tercera y cuarta partes, tituladas, respectivamente, “Piaí: surrealismo y superstición” —el título alude a Xul Solar, de hecho— y “Francisco Madariaga y los ‘gauchos milagrosos’”. 

6  Traductor de Las armas milagrosas de Aimé Césaire así como de una Antología poética de Oscar Wenceslas de Lubicz Milosz, de influyente lectura entre los poetas argentinos de espíritu neorromántico, además de obras de Michaux, Cocteau, Mircea Eliade, Julien Green y Fournier. Como autor, Galtier (1901-1985) escribió varios libros de poesía en francés así como Luz de pampa y Penumbra lúcida. También fue ceramista.
7  El periódico Martín Fierro se publicó entre 1924 y 1927 en Buenos Aires, dirigido por Evar Méndez, contó, entre sus principales colaboradores, con Girondo, Borges, Pablo Rojas Paz, Luis L. Franco, Ernesto Palacio, Pedro Figari, Raúl González Tuñón, Eduardo

González Lanuza, Antonio Vallejo, Fijman y Leopoldo Marechal, y en sus páginas publicó Macedonio Fernández, Norah Lange, Samuel Glusberg, Ramón Gómez de la Serna, Emilio Pettorutti, Ricardo Güiraldes, Alberto Ghiraldo, Leopoldo Lugones, Roberto Mariani, Nicolás Olivari, Xul Solar, Ricardo Rojas, Lino Palacio, Conrado Nalé Roxlo, etc. Sorprende hoy constatar que llegó a un tiraje de 20000 ejemplares. 

8  Girondo y Molina hicieron juntos una traducción de Una temporada en el infierno de Rimbaud, cuya primera edición es la de Compañía General Fabril Editora, Bs. As., 1959, precisamente dentro de la Colección Los poetas, dirigida por Pellegrini.
9  Letra y línea, revista de cultura contemporánea, dirigida por Pellegrini, contó con Osvaldo Svanascini y Mario Trejo y un comité de redacción integrado por Miguel Brascó, Latorre, Llinás, Molina, Alberto Vanasco y Ernesto B. Rodríguez en sus primeros tres números (1953-54), mientras que en el cuarto y último (1954) se añaden Juan José Ceselli, Juan Esteban Fassio, Madariaga y Juan Carlos Paz. En sus páginas, que contienen artículos y reseñas que buscan polemizar con determinadas figuras o circunstancias del ambiente literario, también aparecen Arlt, Girondo, Césaire, Tzara y Hüelsenbeck, Huidobro, Arthur Miller, Juan Filloy, Eduardo Jonquières, Dylan Thomas, Picabia, Tomás Maldonado, Jarry, Brecht, así como artículos sobre música, cine y artes visuales. Hay edición facsimilar de la Biblioteca Nacional, 2014.

10  Su célebre e influyente Antología de la poesía surrealista, elogiada por Breton como la más abarcante, incluye también a parasurrealistas como René Daumal o al propio César Moro, raramente considerado en los recuentos de origen francés, pese a que buena parte de su escritura la acometiera en ese idioma.

11  Ciclo (dos números, 1948-49) vuelve a reunir a los integrantes de Que (además de Pellegrini y Piterbarg, David Sussmann, junto a Enrique Pichon Rivière) pero no es una publicación puramente surrealista (si bien aparecen René Char, Bataille, Herold, mientras Pellegrini discurre sobre esa figura clave que es Wolfgang Paalen y Piterbarg sobre “Surrealismo y surrealistas en 1948”, y aparecen los marcantes ensayos “Vida e imagen del Conde de Lautréamont” por Pichon Rivière y “La conquista de lo maravilloso” de Pellegrini). En sus páginas colaboraron personalidades tan diversas como los integrantes — artistas plásticos y poetas— del grupo Madí, el arte concreto y el invencionismo (Tomás Maldonado, Edgar Bayley, Lidy Prati, Enio Iommi, Alfredo Hlito, Jorge Souza) así como figuras internacionales del constructivismo en diversas facetas (László Moholy-Nagy, Henry Miller, Piet Mondrian, Max Bill, George Vantongerloo), o el peruano Sebastián Salazar Bondy (sobre Fernando de Szyszlo) o Trejo (homenaje a Apollinare), etc.

12  A partir de cero, revista de poesía y de antipoesía, publicación específicamente surrealista dirigida por Enrique Molina, tuvo tres números en dos épocas: el primero publicado en noviembre de 1952 con colaboraciones de Latorre, Llinás, César Moro, Pellegrini, Benjamin Péret, Gisèlle Prassinos y Juan Battle Planas; el segundo, de diciembre de 1952, con colaboraciones de Breton, Eluard, Schehadé, Porchia, Latorre y Vasco), y el tercero de septiembre de 1956, con Latorre, Llinás, Madariaga, Pellegrini y Vasco, colaboraciones de Fassio y Olga Orozco, más textos de Artaud, Leonora Carrington, Ingemar Gustafson y Blanca Varela). Todos los números cuentan con intervenciones visuales del propio director. Otra publicación relacionada, de número único (julio-agosto 1967), fue La Rueda. Revista de poesía, dirigida por Jorge Souza (quien también participó en Ciclo) con un comité integrado por Bayley, Latorre, Llinás, Madariaga, Molina y Pellegrini. Poemas, ensayos breves y reseñas de Octavio Paz, Mario Satz, Leopoldo José Bartolomé (integrante del grupo Insurrexit), Alonso, Vanasco y Aguirre, con traducciones de Denis Roche (traducido por Molina y Coyné), Robert Benayoun, Jean-Jacques Lebel, Breton y Wallace Stevens (“versión y comentarios de Alberto Girri”, http://americalee.cedinci.org/portfolio-items/la-rueda/), además de la traducción (indudablemente de Bayley) del manifiesto de los poetas concretos de São Paulo, “Plan piloto para la poesía concreta”. 

13  Remito nuevamente a El cóncavo (ver nota 1).

14  El Coco Madariaga nació en 1927 y a los pocos días de nacer fue llevado al Paraje
Estancia Caimán, Tercera Sección, del Departamento de Concepción, provincia de Corrientes, zona en que se mezclan el castellano y el guaraní, donde residió hasta los 15 años, falleció en el 2000, publicó dieciocho libros desde 1954 y su obra fue reunida en el doble volumen Contradegüellos, EDUNER, Paraná, Entre Ríos, 2016, edición coordinada por Roxana Páez.

15  Vasco nació en 1924 en Buenos Aires y todavía adolescente, mudado a Chascomús, conoce a su primer maestro en poesía, Baldomero Fernández Moreno, maestro rural en Dolores (1941-43). Luego de dos libros publicados, en 1950 incursiona en la escritura automática. Su tercera entrega es Cambio de horario (1954), ya con el sello de Letra y Línea. Ese año emigra a Venezuela, donde sobrevive como publicista, colabora en la revista Sardio y se une al grupo surrealista de El Techo de la Ballena. El último libro que publica en vida es Conversación con la Esfinge, ensayo dedicado enteramente a la poesía del entonces muy joven Octavio Armand. Obra poética, Ediciones en Danza, Bs. As., 2013.

16  Latorre nació en 1916 y falleció en 1980. A partir de 1950, año en que apareció su primer libro, Puerta de arena, publicó otros once. Participó en todas las revistas argentinas de su generación impregnadas de surrealismo, también escribió piezas teatrales y guiones de cine. Como somera introducción a su obra, ver la antología Los móviles secretos, Ediciones en Danza, Bs. As., 2001.

17  Boa: Cuadernos internacionales de documentación sobre la poesía y el arte de vanguardia, los cuales fueron parte del movimiento Phases de París, revista dirigida por Llinás que tuvo tres números. El 1 salió en mayo de 1958 y en sus tres números (el 3 es de julio de 1960) contiene colaboraciones (no todas específicamente surrealistas) de Jean-Pierre Duprey, Julien Torma, Edouard Jaguer y Ghèrasim Luca, traducidos por el director, con aportes de Madariaga, Antonio Porchia, Rodolfo Alonso, Trejo, Francisco Urondo, Bayley y Luis E. Massa, contando, entre otras corresponsalías: Alemania, Canadá, Bélgica, Egipto, Francia e Italia, con Mathias Goeritz como corresponsal en México, con reproducciones en color y en blanco y negro de Kazuya Sakai, Martha Peluffo (esposa de Llinás por entonces), Víctor Chab, Rómulo Macció, Clorindo Testa, Osvaldo Borda y Josefina Miguens, Edoardo Sanguinetti, Boris Rybak, Jacques Lacomblez, Georges Henein, Jean Jacques Lebel, Lasse Söderberg.

18  Ceselli nació en Buenos Aires en 1909 y falleció en 1982. En 1957 se radicó en París, vinculándose a los surrealistas (Péret, Jaguer y Breton, especialmente); tradujo a Jacques Prevert y tuvo Ocho libros publicados ente 1953 y 1977, además de la anto

logía Poesía argentina de vanguardia: surrealismo e invencionismo (1964). 

19  Orozco nació en Toay, La Pampa, en 1920 y falleció en 1999. Su obra inicia en 1946 con Desde lejos e incluye catorce libros más, aparte de varias antologías y una re
copilación de sus artículos y su Poesía completa, Adriana Hidalgo, Bs. As., 2012.

20  Sola González nació en Paraná, Entre Ríos, en 1917, donde fue profesor de Castellano y Literatura. En 1947 se mudó a Mendoza con su esposa la crítica y poeta Graciela Maturo (autora de Proyección del surrealismo en la literatura argentina, Ediciones Culturales Argentinas, 1967; 2a ed., ampliada, Prometeo, 2016). Dentro del tono elegíaco que signa su obra poética (Ediciones Biblioteca Nacional, Bs. As., 2015), destaca Cantos a la noche (1963); escribió algunos “poemas automáticos”, murió en 1975 21  Canto: hojas de poesía, apareció en junio de 1940, una de varias publicaciones de orientación neorromántica durante esa
década, con dirección de Miguel Ángel Gómez, Julio Marsagot
y Eduardo Calamaro, contó entre sus colaboradores con J. Rodol-
fo Wilcock, Daniel Devoto, Eduardo Jonquières (también pintor, gran
amigo de Cortázar), Alfonso Sola González, César Fernández Moreno,
Roberto Paine, Tulio Carella, Horacio Klappenbach, Carlos Alberto Álvarez,
Basilio Uribe y Olga Orozco, quien dice en la entrevista “La puerta que no abriste” de Myriam Moscona: “Hicimos una revista que nos había aglutinado, se llamaba Canto y el nombre se quedó como una forma de llamarnos: La generación de Canto. Éramos muy dispares. Unos procedían de la literatura francesa, otros de la inglesa, otros de la alemana y otros incluso del ultraísmo. Nuestras edades eran muy distintas y yo era la menor. Vicente Barbieri, por ejemplo, tenía cuarenta años, [José] Castiñeira de Dios tenía diecinueve y había otros poetas que después fueron muy reconocidos, como Enrique Molina” (http://www.soydetoay.com.ar/toay/antiguas/olga_orozco/repor3.htm).

22  Ramponi nació en Mendoza en 1907 y falleció en 1977. Su infancia transcurrió en Lunlunta, Maipú, junto al río Mendoza, fue docente, profesor y luego director de la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza. Con una maestría absolutamente contraria a cualquier automatismo, resplandece su tercer libro, Piedra infinita (1942, la obra mereció el elogio de Jules Supervielle. Los límites y el caos saldría en 1972, consultado sobre este silencio editorial de treinta años, contesta: “Después [de Piedra infinita] entra en mi vida una dolorosa corriente cuyo cenagoso caudal me atravesó de sobresaltos, angustias, terrores mortales. Días y noches al borde de la vorágine, con la desesperación enredada a los huesos como un pulpo de llamas, como una zarza caníbal. Anticipaciones de la muerte visible en los espejos de la sombra, de soslayo en los insomnios, o apreciada de pronto en la luna instantánea de las duermevelas con el rostro mismo de los seres más queridos. Todo lo amargo, todo lo que deja un légamo de acíbar donde sólo puede crecer lo maldito. Pero siempre me asiste una fe secreta, intraducible, desde cuyo cielo me viene el ángel de las palabras. ¿Y qué es el canto sino un acto de fe, un auténtico estado de fe?”.

23  Carmelo Heriberto Alves nació en 1913 en Rivera, Uruguay, y conoció a Joaquín Torres-García en 1935. Un año después comenzó a exponer sus primeras pinturas no ortogonales, en la búsqueda de alteración del marco, mudándose a Buenos Aires en 1938 donde estudió Filosofía y Letras y se vinculó con Rhod Rothfuss, Kosice y Bayley, publicando con ellos el único número de Arturo. Fundó con Kosice y Rothfuss el movimiento Arte Madí en 1946 y dos años después viajó a París, donde frecuentó a Arp, Picabia, Braque, entre otros. Regresó a la Argentina en 1954, donde junto a Aldo Pellegrini fundó la Asociación Arte Nuevo que incluía a artistas de distintas tendencias no figurativas. Luego retornó a París y en 1962 publicó la revista Ailleurs. Su libro Eclimón fue publicado por Malvario, Bs. As., 2005. Falleció en Francia en 2010.
24 Kosice nació, de familia húngara, en la actual Eslovaquia en 1924, tomando su nombre artístico de su pueblo de origen; cofundador del movimiento “Arte Concreto-Invención” en 1945 (en casa de Pichon Rivière) y de la revista Arturo, precursor del arte cinético y lumínico, escultor (realizó esculturas monumentales, recorridos hidroespaciales, hidromurales, en cuarenta exposiciones individuales y más de quinientas colectivas), teórico y poeta (autor de alrededor de veinte libros, su Obra poética fue publicada en 1984 por Sudamericana, Bs. As.).


25 Vale remitir a dos revistas: Arturo. Revista de Artes Abstractas, un solo número (verano de 1944), realizada por Ardén Quin (sic), Rhod Rothfuss, Guyla Kósice (sic) y Edgar Bayley, con colaboraciones de Tomás Maldonado y Lidy Prati; se consignan materiales de J. Torres-García, Huidobro, Veira Da Silva, Murilo Mendes, Kandinsky y Mondrian (vale recordar que una de las consignas de Arturo es precisamente invención contra automatismo); y Arte Madí: Publicación de arte no-figurativo: “órgano oficial del movimiento Madinemsor”, ocho números (1947-1954), dirigiida por Kosice; además de numerosos materiales de arte visual, incluye textos invencionistas del propio director Diyi Laañ, y de Valdo Wellington, así como partituras, reseñas, etc. Ambas publicaciones tuvieron sendas ediciones facsimilares de la Biblioteca Nacional en 2014.


26 La revista Cero, ligada al grupo Barrilete (por el cual pasaron Bustos y Roberto Jorge Santoro), estuvo dirigida por Vicente Zito Lema y Raúl Castro (números 1 y 2, 1964-5) y luego por un numeroso consejo editor (número 3-4, 1965) y finalmente por el primero (números 5-6 y 7-8, 1966-67). En sus páginas se publicaron los poemas de Ho Chi Minh traducidos por Juan L. Ortiz. Si bien en todas sus entregas hay participaciones o materiales surrealistas, el último número doble aparece con el subtítulo de “Primer objeto narguile que trata de un homenaje a juan battle planas, el surrealismo, breton y ciertos elementos para la nueva realidad” (Artaud, Arp, Birort, Breton, Char, Dino Campana, Desnos, Eluard, Michaux, Prevert, Schehadé, y de este lado R.A. Aguirre, R. Alonso, Elvira Amado, Jorge Carnevale, Ceselli, Luis Luchi y Martín Micharvegas). Uno de los dossieres centrales es el homenaje al entonces recientemente fallecido Juan Battle Planas e incluye, además de reproducciones de su obra pictórica, varios de sus textos inéditos. La colección completa de Cero (así como de otras publicaciones relacionadas) se puede consultar en El surrealismo y sus derivas: https://www.uam.es/proyectosinv/surreal/cero.html. Otra revista dirigida por Zito Lema fue Talismán, dos números en mayo y septiembre de 1969, donde aparecieron Fijman, Artaud, Molina, Pellegrini, Héctor Toyos, Charles Fourier, Gabriel Voguelmann, Alonso, Mario Satiz, Latorre, Juan Gelman, Breton, Battle Planas, Prevert, Lautréamont, Domingo Faustino Sarmiento, René Crevel, Klaus Mann, Sade. La revista es censurada por la dictadura de Onganía debido a la portada del segundo número, ilustrada con una fotografía premiada en que Zito Lema, su compañera y sus dos hijas aparecían desnudos. Vicente Zito Lema (nacido en 1939) además de poeta y editor de revistas, es autor de dos libros fundamentales para este panorama: El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia la otra realidad, Rodolfo Alonso Editor, Bs. As., 1970; Conversaciones con Enrique Pichon Rivière. Sobre el arte y la locura, Timerman Editores, Bs. As., 2a 1976. Enrique Pichon Rivière (nacido en Suiza en 1907, fallecido en 1977), uno de los grandes estudiosos de Lautréamont y profundo lector de Artaud, fue uno de los introductores del psicoanálisis en América Latina, creador de la Escuela de Psicología Social.
27 Battle Planas (nacido en Montgrí, Gerona en 1911, fallecido en 1966) fue sobrino de 

José Planas Casas —integrante del grupo vanguardista en torno al periódico Martín Fierro y uno de los ilustradores (xilografías) del libro Molino rojo (1926) de Jacobo Fijman—. Su serie: “Radiografías paranoicas” data de 1936; investigó la “psicología de la forma” sobre la que dictó clases. Su serie “Noicas” se desarrolla entre 1946 y 1950. Varios murales suyos se encuentran en lugares públicos de Buenos Aires. Mago y eximio bailarín de tango. Entre sus alumnos estuvieron, en distintos momentos, Miguel Ángel Bustos, Alejandra Pizarnik, Juan Andralis, Roberto Aizemberg y Noé Nojechowicz, quien recuerda en una entrevista: “Una noche, después de clase, lo acompañamos varios alumnos desde el taller hasta su casa. Íbamos siempre por la calle Independencia, el paseo se había convertido en una costumbre que disfrutábamos todos. De pronto se nos cruza lo que parece ser una mendiga, un personaje extraño y algo siniestro, envuelto en una especie de manto oscuro de pies a cabeza. Batlle se detiene, observa, y luego nos dice, mientras reanudamos la marcha: Si uno pinta a ese ser, seguro que no le creen y lo llaman surrealista.” 

28  Svanascini, además de autor de varios libros de poesía, publicó estudios sobre Xul Solar, el arte de la India, la pintura Zen, el arte del budismo tibetano y otros temas de arte de Oriente, así como la marcante antología Tres maestros del haiku. Dirigió el Museo Nacional de Arte Oriental y la revista Casandra. Con el pintor, traductor y crítico de jazz Kazuya Sakai (luego diseñador gráfico de la revista Plural-Vuelta, en México, junto a Octavio Paz) creó la editorial Mundo Nuevo en los años 50; Premio Nacional de Literatura en 1988.

29  Speroni nació en 1911, su novela Las arenas (1954) es considerada la primera ficción peronista. Fue autor de libros diversos, diplomático y jurado de Premios Nobel. Su nouvelle: La tarántula (su primera edición fue de 1948, mientras que la segunda de 1972, fue ilustrada por Vicente Forte), pese a los públicos elogios de Carlos Drummond de Andrade y Juan Filloy, ha tenido hasta ahora el aura o destino de obra de culto, secreta.

30  Aguirre nació en 1927 y falleció en 1983, cercano tanto al invencionismo como al surrealismo, tradujo, entre muchos otros, a René Char, Rimbaud, Apollinaire y Emily Dickinson y redactó, entre otros ensayos siempre relacionados con la poética, informadas introducciones a distintos movimientos artísticos de vanguardia en Las poéticas del Siglo XX; publicó la Antología de una poesía nueva (1952). Su obra poética inicia en 1945 y alcanza la docena de títulos, aunque todavía no ha sido reunida.

31  Poesía Buenos Aires es un caso excepcional entre las revistas literarias argentinas: su persistencia de diez años se subdivide en dos etapas: veinte números entre 1950 y 1955 y, tras un cambio de formato gráfico, nueve números entre 1956 y 1960. Raúl Gustavo Aguirre será quien la sostendrá en su total trayectoria, que involucra muchísimos colaboradores de diversa procedencia; entre los más conspicuos —varios de ellos coeditores de algunos números— Bayley, Jorge Enrique Móbili, Wolf Roitman Nicolás Espiro, Mario Trejo, Francisco Urondo, Rodolfo Alonso, pero también Alberto Vanasco, Miguel Brascó, Jorge Carroll, Rubén Vela, etc. Entre los autores traducidos, la nómina desbordaría este espacio, baste acotar que esta publicación podría tomarse como una versión del “curso órfico” de la poesía moderna occidental del siglo XX; también se publicaron, como sello, alrededor de treinta libros; la edición facsimilar de la colección completa fue realizada por la Biblioteca Nacional de Argentina en 2014.

32  Alfredo Jonás Guthmann (1911-1995) fue un poeta, fotógrafo, navegante y explorador (en los años 30 cruzó varias veces la Polinesia y Nueva Guinea, llegando a las Nuevas Hébridas, escapando de los caníbales), colaborador del Geographical Magazine y del Museo del Hombre, nacido en el seno de una familia de joyeros. Su obra poética totalmente escrita en francés comenzó a ser publicada póstumamente, aunque ya en 1944 Breton había intentado publicar su poesía (es el propio Guthmann quien rechaza la idea), la cual también fue apreciada por Artaud y Cioran; organizó las primeras exposiciones de sus amigos Figari y Torres García (desde 1935) quien le dedicó su libro Universalismo Constructivo (1942). Fue interlocutor, entre otros, de Miguel Ángel Bustos y de Julio Cortázar, quien lo menciona en La vuelta al día en 80 mundos (“gran coleccionista y pararrayos de piantados”) y declara haberse inspirado en él para su personaje de Olivera (Rayuela). La gran respiración bailada (con traducciones de Rafael Felipe Oteriño), Atuel, 1997; Le grand matin definif, Paroles, 1978; Fredi Guthmann, Editions de Art Somogy, 2004, y la edición en español de este libro, que también incluye poemas; Letemendia, 2009. También circulan traducciones de sus poemas por Ricardo Ibarlucía y Valeria Joubert. 

33  Pizarnik es una de las más célebres poetas americanas. Nació en Avellaneda en 1936 y se suicidó en 1972. Publicó alrededor de una docena de libros, sin contar las ediciones póstumas. Tradujo textos de Artaud, Picasso, Breton, Éluard, Duras, Hölderlin, Bonnefoy, Leiris, Pieyre de Mandiargues y Michaux.

34  Miguel Ángel Ramón Bustos von Jocker nació en Buenos Aires en 1932, desaparecido al inicio de la dictadura militar en 1976 debido a su militancia en el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), dibujó desde 1966 e ilustró sus cinco libros; de los cuales los tres últimos son fundamentales: Fragmentos fantásticos (1965), Visión de los hijos del mal (1967), único libro que prologara Leopoldo Marechal, y El Himalaya o la moral de los pájaros (1970), todos fueron recogidos en Visión de los hijos del mal. Poesía completa, Argonauta, Bs. As., (2008); también hizo crítica literaria (Prosa 1960-1976, compilación y prólogo de Emiliano Bustos, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Bs. As., 2007).

35  Wenner se relacionó con los surrealistas en París durante la década de 1950. Su primera “Revista de ensayos experimentales”, Serpentina (1957), contó con colaboraciones de Rubén Tizziani, Pizarnik y Cortázar, y su presentación dice: “Serpentina centrada indefectiblemente en un movimiento semejante al de las aplanadoras en los mejoramientos de rutas, sin vientos favorables, sin recomendaciones de ninguna especie, considera hacer una aclaración: Serpentina no es vanguardista ni manierista. Con referencia al autobombo y a cierto tipo de planteos que nada tiene que ver con la ética, pensamos lo siguiente: lo que aquí se llama vanguardismo, Lugones, Cocaro, las academias de corte y confección, las admiraciones cambiario crepusculares, los realismos socialistas, suman las sucesivas mediadas de los días opacos. Nada tienen que ver con la vida ni con nosotros. Ubicada nuestra revista en un plano lógico, aquí y ahora, fundimos la furia de nuestros pasos en elemento básico de nuestra vida: el amor.” Creador de la Escuela del Espíritu Experimental (cuyo “órgano de difusión” sería otra revista, KA-BA) Wenner, quien había trabajado como ascensorista en los Tribunales, imprimió, durante doce años, en la pequeña ciudad de Escobar, El Actual, semanario de ocho páginas de contenido político, fiel a su orientación marxista, que se sostenía gracias a 500 suscriptores y cuyo lema era una frase de Facundo Quiroga: “Libre por principio y por propensión: mi estado natural es la libertad”. También editó otras dos revistas tan fugaces e inhallables como las anteriores: Pamela 1243 y Mediodía; publicó diez libros de poesía, todavía no reeditados, mientras que un inédito fue quemado por sus secuestradores y desaparecedores militares, en enero de 1976.

36  Gorbea (1934), lector de Rilke y traductor de Hölderlin y Mallarmé, emigró a España y se mudó hace décadas a Calonge, cerca de Girona, Cataluña, a una casa de piedra con huerta, sin corriente eléctrica ni agua corriente, junto con su mujer Michèle Léger, sobrina de Saint-John Perse; su obra poética fue publicada en 1999 en Córdoba, Argentina, por Ediciones del Copista.

37  Rosenfeld nació en Buenos Aires en 1914 y falleció en 1998, fue una de las primeras mujeres en obtener el título de arquitecta en la Universidad de Buenos Aires; residió en la provincia de San Juan, adonde se trasladó a fin de colaborar en la reconstrucción de la ciudad después del terremoto de 1948, hasta 1970. Publicó cuatro libros: La matinée danzante (1962), Cerco (1978), La taza china (1986) y Poemas sin metáforas (1993), antologados en Desde el cerco, selección de Javier Cófreces, Ediciones en Danza (2010).

38  Bruna Carmen Zucarelli, hija de humildes inmigrantes italianos, nació en Quilmes en 1928; doctora en medicina, trabajó como médica rural en las provincias de Salta, Misiones y Neuquén desde 1956 hasta 1969; se dedicará a la poesía ya en su madurez: su primer libro, Bodas, es de 1980; luego publicará cinco libros más, hasta 1993; integró el grupo Signo Ascendente desde 1982 y falleció en 2014. 

39  Ribero, nacido en Córdoba en 1933-1971, pintor y poeta, sólo publicó dos libros en vida: Tema del Deslindado y Libro de bodas, plantas y amuletos. El primero tuvo una ilustración de tapa de Xul y un texto de contratapa de Molina. Suele mencionarse que fue una especie de protegido de Manuel Mujica Láinez. Su abundante obra poética (dejó dieciocho libros inéditos) viene siendo prolijamente publicada, aunque con escasa circulación, por el sello Alción de Córdoba, Argentina.

40  La obra poética de Celia Gourinski (1938-2008) está por ser publicada en Buenos Aires por la editorial Hilos.

41  El libro Andralis, edición de Rubén Fontana, Bs. As., 2006, constituye un homenaje impar a este poeta, pintor, traductor, diseñador, impresor y educador, e incluye, además de imágenes y textos inéditos o inhallables (como los de su participación en la publicación La Corne Noire, París, 1957; varios manifiestos, entre ellos uno de 1982 firmado con el grupo Signo Ascendente), la transcripción de unas “Entrevistas” radiales realizadas y desgrabadas por Esteban Peicovich, así como fragmentos de otros reportajes radiales o gráficos, “Cartas a Julio Silva” y testimonios de sus amigos.

42  Eduardo A. Azcuy (1926-1992), dentro de su breve obra poética destaca Persecución del Sol (1972), además de una obra ensayística dedicada a las relaciones entre la poética y el ocultismo, la mitología y el hermetismo, con trabajos sobre Rimbaud y una compilación de escritos del antrópologo Rodolfo Kusch. Obra poética reunida, La Luna Que, Bs. As., 2018.

43  Bustriazo Ortiz nace en Santa Rosa, La Pampa, en 1929, y allí fallece en 2010. Fue telegrafista y agente de policía en la localidad de Puelches, luego fue corrector y linotipista del diario La Arena, mientras escribía su obra de más de ochenta títulos, de los cuales la mayor parte se mantiene inédita. El título más difundido es Unca Bermeja (1984).

44  Viel Temperley nació en 1933 en una familia de origen inglés y murió en 1987; tuvo siete hijos y también pintó, frecuentó a Enrique Molina. Hay varias ediciones internacionales de su Obra completa, que ha recibido creciente atención a largo de los últimos años.

45  Mario Norberto Satz Tetelbaum nació en el partido de Coronel Pringles, Provincia de Buenos Aires, en 1944, en el seno de una familia de origen judío; viajó impenitentemente durante años, estudió la Kabala, la Biblia y Antropología e Historia de Oriente Medio en Jerusalén; nacionalizado español, vive en Barcelona desde 1978, donde se licenció en Filología Hispánica; autor de una decena de ensayos sobre la Kabala y religiones comparadas, entre otros temas, ocho libros de poesía y trece novelas.

46  Néstor Sánchez, escritor y traductor nacido en Villa Pueyrredón, Ciudad de Buenos Aires, en 1935; falleció en 2003; recibió el apoyo abierto de Cortázar y su obra de radical originalidad, escrita en trance, abarca las novelas Nosotros dos (1966), Siberia blues (1967), El amhor, los orsinis y la muerte (1969) y Cómico de la lengua (1973), los relatos de La condición efímera (1988) y Solos de Remington, 2014, todos varias veces reeditados, así como la recopilación de sus artículos (“Ojo de rapiña. Monólogos sobre una experiencia de escritura”, 2013) más El drama sin atenuantes (conversación con Carlos Riccardo, 2014). 

47  La revista Opium se publicó en Buenos Aires entre 1963 (no 1), 1965 (no 2; no 3 1⁄2) y 1966 (no 4); su “grupo editor” estuvo integrado por Reynaldo Mariani, Ruy Rodríguez, Sergio Mulet e Isidoro Laufer, con colaboración de Leopoldo José Bartolomé; en sus páginas se mezclan, con claro espíritu situacionista, entre otras presencias marcantes (Dylan Thomas, Cendrars traducido por René Palacios More, Dalton Trevisan, Villon, Brecht, diversos poetas de latinoamérica, Francis Ponge traducido por Enrique Molina), el beat (Ginsberg, Merton, Susan Sherman, Martín Micharvegas, alusiones celebratorias a las drogas, Jotamario del nadaísmo colombiano, Philip Lamantia traducido por Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho, Kerouac y Henry Miller sobre Kerouac y Jack Spicer, todos en traducción de Miguel Grinberg y Ted Joans) y el surrealismo (Jacques Vaché, Leonora Carrington traducida y presentada por César Moro, Molina, Madariaga, la patafísica de Jarry y Boris Vian, Louis Aragon traducido por Victoria Rabín), así como fulguranes apariciones de Marcelo Fox, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros y Néstor Sánchez.

48  Horacio Romeu, autor de A bailar esta ranchera (1970), fue actor y productor en espectáculos de teatro experimental en el Instituto Di Tella y manager de la banda de folk-rock chilena Los Blops (1973), fallecido en Chile en circunstancias nunca aclaradas.

49  Libertella nació en Bahía Blanca en 1945 y falleció en Buenos Aires en 2006; su primera novela, El camino de los hiperbóreos, 1965, ganó un premio que le permitió viajar a Estados Unidos a rastrear la estela de los beatniks. Sus obras publicadas rondan la quincena y está considerado uno de los autores de culto de su país.

50  Jorge Bonino fue un performer, arquitecto y artista conceptual nacido en Villa María, Córdoba, en 1935, que descolló en el Instituto Di Tella, donde debutó con Bonino aclara ciertas dudas (1966) y Asfixiones o enunciados (1968); improvisaba monólogos en los que gradualmente fue copando la glosolalia; desde 1970 viaja por España, Francia, Holanda, Rumania y Alemania, volviendo a la Argentina cinco años después, cuando realiza Bonino rompe los esquemas... (1975) y Bonino trata de acutar pero tanto (1975). En 1980 es internado en el hospital psiquiátrico Dr. Emilio Vidal de Oliva, Córdoba, donde diez años después se suicidará, arrojándose por el hueco de una escalera; además del texto de Libertella, hay otros homenajes literarios y teatrales a Bonino.

51  Alberto Greco nace en Buenos Aires en 1931 y muere en Barcelona en 1965, discípulo de Tomás Maldonado, pasó a ser uno de los fundadores del informalismo en 1959 (con Luis Felipe Noé y otros) así como precursor en el arte conceptual (sus Vivo-Ditos los realiza en Europa), y también se dedicó a la escritura (publica su libro de poesía Fiesta en 1950 en edición de 150 ejemplares; deja su novela manuscrita en 1965 en Ibiza, titulada Besos brujos). Viaja por Europa entre 1954 y 56 y expone en París y tras un breve regreso a la Argentina, donde pinta un mural en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, viaja a Brasil, donde expone en el Museo de Arte Contemporáneo; a su retorno organiza la muestra Artistas de São Paulo; nuevamente en Europa, radica en una localidad de Ávila llamada Piedralaves donde realiza intervenciones con asistencia de los vecinos del pueblo. En la Bienal de Venecia de 1962 arroja ratas al paso del Presidente de la República italiana y durante el Concilio Vaticano II se traviste de monja por las calles de Roma. Su última intervención es su suicidio, anunciado, a base de barbitúricos, escribiendo en sus últimos minutos sobre la pared: “Esta es mi mejor obra”, y, en la palma de su mano, la palabra Fin.

52  Invitación a la masacre, que circula desde hace décadas en el residual formato de la fotocopia —así fue como lo conocimos, a mediados de la década de 1980— sin visos de reedición, como una bomba de tiempo, con su carga inmoral, se anticipó algunos años a lo que sería la última dictadura militar argentina o quizá registró simplemente esa veta reaccionaria inherente a la mentalidad conosureña, lo cual no quita un ápice de la intensidad y hasta del valor documental de su escritura, con evidentes filiaciones autoritarias, dejándonos planteada la cuestión ética ya surgida con las obras de otros autores como Pound y Céline; es además indudable (y reconocida por ellos) la influencia del soterrado Fox en por lo menos tres escritores de renombre: Osvaldo Lamborghini (sobre todo en El niño proletario), Fogwill y Alberto Laiseca. 

53  Redondo nace en Buenos Aires en 1953, integró los grupos El sonido y la Furia y Nosferatu; entre 1977 y 79 residió en Barcelona y a su regreso crea, con Gustavo Margulies, la revista y editorial Último Reino, activa hasta la actualidad. Una antología reciente de sus tres libros de poesía es 70 poemas, selección de Jorge Zunino, Hilos Editora, Bs. As., 2014. En Último reino habrá “rescates” de Daumal, Latorre, Carlos de Rokha, Blanca Varela, Jaime Sáenz, Fijman, Sola González, Lezama, Bataille, Ramponi y muchos más.

54  Spinetta nació en Buenos Aires en 1950 y falleció en 2012; integró y fue el principal compositor y frontman de las bandas Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade, Los Socios del Desierto, además de diversos proyectos solistas; su disco Artaud, firmado como Pescado Rabioso, es de 1973, y está considerado por muchos una obra maestra del rock psicodélico.

55  Ponce nació en 1950 y publicó cinco libros: Trama continua (1976), Composición (1984), Teoría de la voz y del sueño (2001), Fudekara (2008), Paseante y huésped (2016) así como el volumen El teatro Noh del Japón: cinco obras completas, anotadas y precedidas de una Introducción General (tsé-tsé, Teatro, Bs. As., 2002) que coordinó y del cual es uno de los cinco traductores.

56  Calabrese publicó Apo-calipsis (1983), Líneas de Sal (2008), El Libro de los Espejos (2009), La fuente muda (2010), El cielo es un alud para los ojos (2010) y Ostíaco (2017).

57  Dejamos fuera, por esta vez, con intención de incorporar sus aportes en una futura ampliación de esta primera panorámica, la presencia del grupo neosurrealista (al que no fueron ajenos Andralis y Carmen Bruna) que editara, durante los primeros años de
la década de 1980, las no menos importantes revistas Poddema y Signo ascendente.

58  Perlongher nació en Avellaneda en 1950 y falleció en São Paulo en 1992; sociólogo, antropólogo social, fue uno de los fundadores del Frente de Liberación Homosexual en la década de 1970; fue detenido y procesado penalmente en 1976 y emigró a Brasil en 1982, no mucho después de la publicación de su primer libro, Austria-Hungría (1980), en el último periodo de su vida investigó las miraciones desencadenadas por un potente alucinógeno precolombino, la ayahuasca —antes buscada por Burroughs y Ginsberg en el Perú—, sin descuidar sus reverberaciones sensoriales al ras de la escritura misma; sus Poemas completos han merecido hasta ahora dos
ediciones (Seix Barral, Bs. As., 1997; La flauta mágica, Montevideo, 2012. 

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