JACOBO FIJMAN

(1898-1970)

JACOBO FIJMAN

Canto del cisne 

Demencia:
el camino más alto y más desierto. 

Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas. 

Roncan los extravíos; tosen las muecas
y descargan sus golpes afónicas lamentaciones. 

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto. 

Se erizan los cabellos del espanto. La mucha luz alaba su inocencia. 

El patio del hospicio es como un banco a lo largo del muro. 

Cuerdas de los silencios más eternos. 

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío. 

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino tan alto y tan desierto? 

Se acerca Dios en pilchas de loquero, y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas; y mi canto se enrosca en el desierto. 

¡Piedad! 

 

Feria 

Organillos de misa; hacinamientos; sacos de gritos de la mañana. 

En lentitud confusa
sorda algazara de las obsesiones. 

¡Las máscaras estúpidas de los atormentados! 

Rasguños en el quicio de la puerta por la luz más intensa. 

Bosque de soledades. ¡Esta es la pausa
más nueva de mi vida! Mantas de fuego 

sobre los agrios soplos
de mi locura.
Feria maligna de rostros tostados; un estanque de tiempos. 

¡Máscaras en la luz más intensa y más sorda! Agrios soplos de la locura.
(De Molino Rojo, 1926.) 

Puntos de venta