JULIO LLINÁS

(1929-2018)

JULIO LLINÁS

La reina esclava 

Una mañana el corazón saltó hacia los pantanos y abrió una celda en la frescura. 

(Vides del hambre y los hastíos en la sagrada encarnación del día.) 

Plantas de muerte y gran limosna, ah pájaros de un día, la curandera atormentada ahuyenta el crimen de su pueblo, como una reina de la amnesia. 

Fogatas, fogatas de ternura. 

El gran mal 

La cacería comenzó cuando unas hienas de paso descubrieron la química perfecta. 

(Esto fue impresionante.) 

En la alta noche desfilaron los Sensibles —los comerciantes y otros notables poderosos—. 

Y un voluntario fue arrojado a los ácidos sudores. 

Yo he presenciado esa epidemia, como un testigo muy viejo, muy santo y muy enfermo. 

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