Inocencia despu├ęs

(1938-2008)

CELIA GOURINSKI

Inocencia, no desesperes en la culpa de los cuerpos marchitos
Ellos nunca fueron elegantes, nunca un fulgor echó sobre ellos su hechizo 

Inocencia de bellas crueldades, acompáñame a recorrer lugares reservados a los dioses burlones, que juegan a devorar toda ley inventada por sus vástagos 

mira mis rodillas poco sumisas en el reino del verano Mira mi escondrijo lleno de cofres que guardan ropajes saturados de hastío en las maravillosas familias 

Mira la sombra de despedidas apresuradas, erróneas, que se convirtieran en reflejos extremos del amor,
oh tembladeral de vidas
Te invito a pasear conmigo en los bosques, matas de pelo en el lomo de la loba, en las axilas con olor a cielo, en el duelo de los romances perdidos 

Porque contigo he de cruzar leyendas majestuosas, despojos feéricos, insignificantes cuartos perdidos en la hondura de tu estigma, resurrecta orden de no obedecer al amo más que cuando se acerca el mediodía del espanto en el recinto vecino allí, donde el muerto querido alza una copa de alcohol y aúlla concediendo una visita al infierno 

Tu ríspido imperio me eriza, me vuela, me estremece, me hace desear padecer partir sin consuelo. Tu sombra anega, pasionaria de los viajes trazados en
el vértigo del soñador 

Puta mágica sagrada 

Que no quiero saber cuál es mi última morada o si toda vez es 

Recreo los patios floridos de cementerios precoces como los juegos de niños
Esta vez es como todas las veces una enfrente de otra una en los desvelos del misterio 

Última morada fue cuando todavía era en mi madre No hay un distraerse en las playas irremediables de los mares futuros
Y ahora nada más que no saber 

(*André Gide) 

Puntos de venta