Los papeles

(1914-1998)

FEDERICA ROSENFELD

Los papeles 

Los papeles aguantan fardos dorados de contenido incólume, fardos que los desacreditan en su finura. Los papeles veteados en zig zag, 

abombados por nubes tangibles que pueden aplicarse al oído.
Los papeles abarquillados en el agua escasa. 

Los papeles como damas deslumbrantes, como nieblas asesinas. 

Los papeles patriarcas sin grey,
sangre sin cauce que se pudre y se seca. 

La crueldad de los hombres hacia los papeles vivos y blancos. 

Los papeles henchidos detrás de las murallas, los papeles que se ignoran,
los papeles de los que nadie habla. 

Los papeles seducidos por la letra de imprenta, vejados por los sellos,
vejados por las rúbricas. 

Los papeles que no fueron escritos
pero que tapizan el interior de los ataúdes. 

Los ruidos 

Los ruidos son triángulos chatos, especulares y rotos. Insignificados introducidos hasta mi sangre con tijeras de cirujano. 

El ruido es un momento de órganos grandes, sueltos. Cuando se acerca me da la fiebre de los maxilares y empieza a dolerme la nariz. 

Los ruidos se pasean por mis encías, me pellizcan el entrecejo y al irse dejan todos los puentes levantados. 

La tonadillera Kitty lapida cada día mis ojos. Por detrás y desde su garganta se avecina un mazo ululante que gira por la cara interna de un tubo opaco. 

Los ruidos pueden ser distraídos con harina o corcho molido, pero emergen. 

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