A bailar esta ranchera [fragmentos]

(1948-1973)

HORACIO ROMEU

Cambio a la tipografía I 

Esperanza, esperanza, sólo sabes de bailar el cha-cha-cha y no sabes acariciar mi rojo pelo, roja cabellera que solamente espera caricias y no pasos cha cha-cha con piernas flacas; mi cabeza-roja-cabeza no precisa ya retumbos o revueltones chachachaceros desde arriba, desde abajo todo el tiempo en baile chachaflacas; mis brazos, mis piernas ya cansadas que te corro en la girada vos solamente bailadora y a veces la espalda me das de tantas vueltas. Así es imposible por agacharte y sigas que testigas meta cha yo meta mano para terminar con bailecito inesperado, bailecito no-querido; después de tantos años de seguidas ya no hay pretensiones de bailecito, que cuando cansada ya sabemos que viene el tirarte, tumbarte nada más que por dormir yo cargoso siempre con las manos, de dónde vendrá tanto amor cha cha cha cha-cha-cha Esperanza. Sabiendo muy bien que no hay quien aguante tanta zarabanda
y abandonan en pocas horas, único seguidor yo colorado, único esperante por años, único capaz del aguante de la musiquita maraquera que ya ni la escucho, solamente Esperanza de oídos musicales inventándose las vueltitas mientras yo manos largas de poca esperanza tocadora. 

Cambio a la tipografía 4 

Caminando por una calle me detengo frente a las vidrieras de Harrod’s. Mi cara. Atenta observación de mi cara. Rasgos inarmónicos pero amalgamados. No hay motivos de queja. Pero falta algo. Alguna cosita. Detalles. Reconcentración pensativa hasta encontrar alarmante solución para problema planteado. Solamente una cosa puede faltar. Terror creciente revelación inmediata. Decisión es lo que falta. Mandíbula sin la suficiente prominencia. 

Ser inferior perdido suicidio inmediato. Sucumbir ante la revelación de ser un gusano sin decisión. Repongo-me. 

Uno no quisiera marcharse antes de haberse comprometido; quisiera llevarse consigo Nôtre-Dame el amor o la República. 

Desarrollo de la curación. Acción impulsar mandíbula inferior afuera con dirección adelante. Más satisfactorio. Rostro violento cargado de sugestiones inquietantes y sádicas. En varias cuadras de camino observo que es estoica resolución. Mucho trabajo y duele pero me emperro. La metafísica no es un juego.
Lo sorprendente es que nadie mira-me ahora en forma especial. No hay nadie que se sorprenda ante la revelación de un rostro superior. En resumidas cuentas no impresiono. Es el fracaso. La estupidez de los paseantes. Me he vuelto invisible. Paso indispensable. Verificaciones de certeza. Trabar relación frontal. Decido comprar el New York Times Diariero iconoclasta no entiende lo que le pido. Otra vez. Y otra. Hasta que el muy retardado descubre que mi neo-rostro posee montañas de decisión. Y me vende el diario tartamudeando disculpas innecesarias.
La tarea de confrontación con el vulgo me ha dejado bastante mal. 

Anímicamente hablando. Único hecho que me resalva es mi amiga Rosita Saroviansli que esperándome está dos cuadras más adelante. Limpia pulcra brillante. Ella entenderá todo a la primer mirada. Saludo erótico a Rosita mi amor. Se indigna por yo haberla babeado. Tratando de dar un beso como corresponde. Beso en el que fuera depositado todo el amor amontonado en desorden durante horas enteras de separación desconsolante. Trato de disculparme y se escucha la misma voz imbecilasa que escuchó el diariero más arriba por la mandíbula decisiva adelante. 

Rosita la tierna Rosita la limpia Rosita con cachetadas ay esas manos que alguna vez me acariciaron. Cachetadas por cara de bobo. A raíz de los fuertes golpes en mi cabezota caen de mi mano los narcisos que a Rosita le traía. La poesía hecha pedazos. 

Narcisos rodantes perfume perdido. Crispación autónoma de los sentimientos. Veinticinco años de amor para llegar a este momento. 

Arrodillado para juntarlos nuevamente con objeto de depósito en su vieja conocida mano. Mientras pienso no puede ser todo cambiado por un poco de mandíbula más. El amor olvidado la delicadeza de la relación deshecha ya no va quedando nada de lo que amaneció todo se vierte hacia el infinito. Un poco de cordura Rosita y sigo agachado recogiendo narcisos mientras estridentes alaridos rositales ayudad al desmayado. Cunde la confusión huye la realidad ningún valor queda en pie. 

Movimientos desembaranzantes de cuatro galanes retardados queportan con férreas manos hechas a los quehaceres cotidianos mi frágil tierno 

cuerpo de adolescente poético con vistas a un futuro mejor sin iniquidades incomprensiones libro de texto obligatorio primer grado inferior Cantos de Maldoror bestias así van a aprender a respetar la poesía cuando la tengan entre manos.
La poesía soy yo. 

Violentas tentativas liberantes diagnosticadas por el médico de guardia todo el día allí presente desenterrador inolvidable comedor de cadáveres incompetente diagnostica epilepsiones primer gradísimo con agravantes tendiente a una locura incontrolada interminable con grave perjuicio para sus amantes familiares tragedias de postguerra con hijo bobo no dejen pasar este mundo es inolvidable interminable único encerradlo.
Niego rotundón con ira en mi mirada usted señor evidente sabe muy poco de la vida en general solamente un underground soy descorazonado con poca visión de futuro pero bastante sanísimo. Grita esquizofrénico frenopático quédese quieto por el amor de dios se está perdiendo a cada paso que da el cerebro se le vuelve puré. Si continúan las actitudes netamente regresivas va a inundar al mundo de locura con agravantes. Y le grito imbécil chupasangre carroña de los tiempos infame calumniante con diploma otorgado compompas y platillos como es que no comprende un pequeño día de fiesta. (1970) 

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