ESTÁN LOS DÍAS 2

(1950)

LILIANA PONCE

Vendrá a la brevedad esa luz que surge bajo luces siniestras —ilación de una siesta en remolinos. 

Aquí la muerte oblicua crece como repitiendo la líquida escarcha que muestra grietas azules
—del azul de la muerte. 

Pero hay una grieta por donde el brillo se atraviesa a sí mismo, raja frenéticamente el oleaje —la iniciación—, 

que te cubre hundido con el nacimiento de lo semejante. 

Deberías llegar detrás de la ondulación de la amenaza que como una lámina de metal
entrevera la luz con el óxido, 

y en otro lado, aparecer sobre las aristas,
en todo y bajo todas las formas del miedo, después que haya sido curvado el filo del hielo 

donde perderías tus lados invisibles
para mostrar el temblor de una invocación repentina. 

Y ya sobre las arenas, esperando las marcas del día un ave del sueño
la escalera en el agua. 

(De Trama continua, 1976.) 

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